martes, marzo 31, 2009

Descripción de Naiman y Ciudad


Usaba el pelo de lado y como alguna gente, utilizaba la ruina para colorear su pelo.

Tenía los ojos saltones y si no era hermosa, tenía una cadencia peculiar y una lentitud atractiva. Naiman se rehusó a describirla para un glosario de bestias femeninas, Naiman, en realidad no se llamaba así, pero a diferencia del verdadero tenía una fama alada llena de colores y sin ninguna fatalidad.

La había conocido en un bosque, cerca de una ciudad, quizás en el medio de una, como esos insólitos y helados bosques en el medio de Europa. Y por haberla conocido ahí, había renunciado a volverla tangible, maleable o incluso iluminable en el papel.

Nadie entendía el horror que tuvo Naiman de convertirse en una celebridad por el modo sinuoso, brillantemente descrito, con que ella, la niña del bosque, lo había sabido retratar. “Yo quiero vivir en una ciudad que se caiga a pedazos… no por la guerra, ni por un desastre natural, sino porque todo ha quedado viejo y ya nadie quiere volver a vivir allí”.

lunes, febrero 09, 2009

nada de eso

Cuando pienso en escribir,
pienso en alimentarme
de algo que no se puede saciar
(y eso puede escribirse así?)

lunes, noviembre 19, 2007

oscuro, infantil y dormido



Todos hablan al mismo tiempo:
"tengo sueño" y cabecean escozando como fieras por montar.
"tengo sueño" y se acurrucan, moviendose, sobandose con los otros cuerpos alrededor.
"tengo sueño y se encrespan los cabellos para llamar la atención
"tengo sueños" y miran hacia adentro sin dejar de sonreir.
"tengo sueños" y la pluralidad es una esperanza, un sueño y jamás
todos denuevo el silencio y el mecer una z en el aire.

miércoles, septiembre 12, 2007

Mozaico I


Si pudiera desnudar la palabra para que su piel toque tu oído, el verano un paraguas yendo de flequillos de china, cuadernillos escritos en luz y viento seco. Arriba saltando un duende que hunde pequeños pasos en los rayos de nylon, de fieltro, oropel transparente que danzas en mi mano, llorando de risa que el mensaje te hace cosquillas en tu costado pequeñito. Dímelo ya, desaparece en mi boca, desgasta la espera por verte venir saltando por mi brazo llenando de gaitas la piel, una falda escocesa caída en la comisura del codo, al otro lado, donde es todo suavidad, espereando una aspereza. Diciendo mi nombre que ha estado escondido, vertiendo, que el paragua se despedaza y el cantaro en el cielo relampaguea quebrando sus trozos de cristal y tierra mosaico. Lluvia ahora después de hablar y la palabra permanece vestida, con su hombro brillando en el viento, un trozo de su piel en la tuya, la humedad de ese beso, en un livido hueco desnudo, en una lívida ambigüedad de este gesto.

domingo, agosto 05, 2007

lz

... y de espaldas somos todos la línea de un abismo...



la lápida en los dedos, la roca mas allá de la corteza,



no hay posiciones siempre, no es la apertura la que rompe



quiebra,


desvanece


la sombra de ese beso,


eres tu abriendo las alas más allá de la luz


y el gusto por la ceguera que has provocado.

miércoles, enero 03, 2007

Breve I

Ulises y la tortuga

Quiero que te destapes la nariz. No me gusta como hueles, si me destapo no te quiero y en verdad, en verdad, te quiero querer. Es que se te pone la voz gangosa y ya no me gusta y me dejas de gustar. Pero si hago lo que quieres y te dejo de querer, es lo mismo todo igual, anticipado simplemente. Prefiero sufrir yo, que no me quieras por como huelo. Prefiero sufrir yo, que no me quieras por mi voz. Eso no es justo. Lo que tu me pides tampoco y he tenido la suerte, querida mía, de ganarte esta noche.
04-05-06 1:03 am.

viernes, diciembre 29, 2006

sacapuntas




-alo? Hola, que onda que pasó?
-nada po, aquí estamos, ya se esta recupe…
-aló?, aló? Por la puta madre!!!
El teléfono está malo, se mueve un poquito el cable y la guevá se corta. Mal. Tengo un lápiz en la mano, comienzo a tratar de abrir la caja donde están los cables de conexión. La mierda de caja no se abre y casi me rompo una uña. Después de mucho putear voy a la otra pieza y termino la conversación desde ahí. Vuelvo a mi pieza y veo el lápiz tirado en una esquina. Es azul y se le quebró la punta. No recuerdo que iba a hacer con él pero sí que tenía que afilarlo. Donde esta ahora el puto sacapuntas. sacapuntas. Recorro la pieza con los ojos. Recuerdo, el farolito sacapuntas que funciona mal esta en mi mochila, pesco mi mochila, pero estoy buscando el otro, el que esta bueno, el que es de metal y no emula ningún aparato de iluminación en miniatura. No esta por ninguna parte. Encuentro el farolito y espero que como el lápiz es bueno no se va a quebrar cincuenta veces cuando llegue a la parte que importa. Falso, el estúpido aparatito no funciona y rompe la punta. Con una vez es suficiente. Lanzo lejos el farolito y salta el cristal y un pedazo de metal. Lo rompí. Lo tengo como hace mil años, me importa un coño, la guevá no sirve, me rompe los lápices y al pico con el puto farolito. Me enajeno buscando el sacapuntas de metal, clásico sin aspavientos, trajino por todas partes, mi disimulado orden precario en el exceso barroco de objetos, papeles recuerdos me enfurece como nunca, para que mierda guardo tanta guevá. Finalmente encuentro el clásico, en el lugar en el que intuitivamente sabía que estaba, debajo de los papeles, lejos de la vista. Le saco punta al lápiz. Perfecto. Tengo otro y le saco al otro. Miro los restos del farolito en el suelo y pienso en tirarlo a la basura, pero luego lo miro y ladeo la cabeza, pensando que es un farol chiquitito, filo con que sea un sacapuntas. Lo tomo y le vuelvo a colocar el cristal encajando y el pedazo de metal. AAAh esto se coloca aquí, vuelvo a ladear la cabeza mientras lo pongo en el desorden de papeles. Ordeno un poco y cierro el escritorio falso donde tengo algunas cosas de escribir y leer. Respiro. No estoy más calmada, solo más triste, más sensible, más conciente de que en realidad todo es tristeza o rabia acumulada de todo el mes. Se viene la luna y las hormonas entraron al giro de llorar y patalear por todo. Bien. Filo. Igual ahora se donde encontrar el sacapuntas bueno, el de metal, el clásico.

miércoles, noviembre 08, 2006

Las pesadillas son sueños también


En una ocasión me di cuenta de que de este lado de la cerca, las cosas eran desproporcionadamente más grandes o más pequeñas, más trágicas, más pedestres, complejas, rudimentarias. Aquí, para ella, no sería nada o sería el más puro absoluto y en ese lugar yo la extrañaría porque eso era lo que me tocaba a mí: la ambigüedad en un mundo donde sólo existirían las oposiciones.
El gato de Bernardo era un elefante construido como con parches y fisuras, derramando aquí y allá baba brillante, como los jugos del perverso de Sin City, como agua radioactiva, pegajosa y adictiva. A veces, solo en una rara remembranza señorial, recordaba los sonidos de Bernardo con su elefante, comportándose como un pedazo de ella también, un trozo adherido a un gemido, como piel-jadeo trayendo su alma, su rostro, su pudorosa desnudez.
Allí entre violada y liposa perecería como un gato elefantado derramando gotas de perversidad, con la elocuencia de lo fosforescente y la traición de un gemido, mientras Bernardo, voyeur de sí mismo, fumaría un habano lleno de gotas de sudor.
Yo en la cocina, reluciente y luminosa, oyendo, cuando la habitación es todo el orden, la definición que el mundo puede dar en colores cálidos y fríos. Oyendo que no hay nada que hacer. “La estrategia es así”, diría sentada y rumiando una resignación, “este virgo es así, como Cali, como la diosa que ataca de espaldas”.


Esto no esta sobre las nubes, la gata mueve su cola y hoy día bajaba sus polvos sobre una tortuga mientras hablaba de su ancianidad. Todas las etapas perecen allí, escondidas en alguna parte, como sapitos a punto de saltar de debajo de una roca. Todo lo demás. Un poco más de tiempo transcurrido. Un poco de paciencia. Nadie te espera al otro lado del canal, estas solo tu saludando alegremente con pañuelos de colores y crisálidas de pensamiento en la lejanía de la ausencia y el deseo. Quieres decirme "te espero", busca esa joya, es un tesoro ahí al otro lado del camino, nadie vendrá a robarte nada, estas aquí para entregarlo. Lo demás es música, algo difuminable y desposeído.
Yo conoceré en tí ese compás. No dudes en decir, en buscar la razón para toda esta locura, esta proyección de felicidad en otra tierra, donde puedas nutrirte más y de maneras insospechadas en todo lo que sigues buscando y no te cansas de encontrar. Pero tengo que devolver la mano, agradecer un poco, mucho, infinitamente en una acción que este puesta al servicio de ese pensamiento. Llevarte un regalo es quizás un intento de que la balanza se regule un poco. No los puedes amar a ellos por siempre. No pueden ser siempre tus favoritos, eso significaría que no has cambiado en nada y que la fe que puedes colocar en su intención, esta siempre un poco más abajo, tiene un premio menor en conmoción y sorpresa. Que eso no pare. Que eso no sea. Las cosas tienen que regularse ya no más en comparación a la jaula. Si esta desaparece, desaparece, en lo profundo, la comparación, el juicio. Pudiera haber lógica de cercanía. ¿Es eso lo que termina por imperar? ¿la lógica de la cercanía?

miércoles, julio 19, 2006

Día


Un domingo no tiene demasiado tiempo… transita a través de la semana como que no quiere la cosa y todos los días se pega en el Viernes a mirar por la ventana, porque Viernes tiene eso que él nunca pudo tener, y que todos quieren y que él quiere. El Sábado tiene su mística, el Domingo se achaca porque es santo y la locura siempre cae a desfase en medio de sus frutas. Viernes sale a pasear en la semana y siempre va a la feria y cocina y prueba todos los sabores que en el norte no se encuentran más que en las casas de poder. Viernes piensa que se es tan feliz en medio del caribe y en los lugares perdidos donde no se necesita demasiado para producir manjar, desbande y siesta. Que por este lado hay sombreros que pesan demasiado, pero las opciones abundan y hay música, tornados en pequeña escala e imágenes de casas rodando por una cúspide en el aire. Domingo ve a Viernes y se enamora profundo, prefiere soñar en su día que es Viernes o que puede estar con él, que llega a su casa y corta los champiñones al ritmo de una bossa nova y un calor que más que aturdir, calienta. Domingo prefiere dormir en vez de celebrar. No es que sea fome, es que no puede y le resulta mejor ser meditabundo, melancólico y tremendamente conciente de la ausencia, que pretender celebrar cuando todos miran hacia el otro borde de la semana.

domingo, julio 09, 2006

runrun

hoy dia estoy tan libre
que hasta las alas se me caen.
wiiiiiiiiiiiii.

lunes, junio 26, 2006

burbujas, no muñecas


No esta prohibido querer vivir como dije, dentro de una burbuja, cuando has visto que una canción de niño encierra todo ese vértigo que no se puede decir a menos que tengas fábulas, burbujas, máscaras y bailes donde no este permitido hablar. La razón adulta: aquello que aniquila, sigue aniquilando eso que tuvimos antes de entender: la predominancia de eventos de sensación, donde sabes, porque lo sientes, que todo lo que ocurre es infinitamente más poderoso que lo que las palabras pueden describir, entender o explicar. Eso es la atmósfera. Eso es la magia densificada en un gas que puedes aspirar incluso a través de una pantalla, una imagen, un libro. Desencadena entonces, la historia para niños que rompa con toda esa ingenuidad inexplicable que aún tienes hoy, para ampliar hasta el infinito el área, el dominio de lo innombrable.

sábado, mayo 13, 2006

La cosquilla ¿es un baile?


Nadie se empapa como tú en el cemento. Untas una caricia en el espejo y dices semidormida a la imagen que te cuenta novedades al oído y más atrás.
“No puedes entrar antes de la media noche”, contestas. “No me hagas cosquillas”, repites. Y el cuerpo se te zarandea, contorsiona, como si esquivaras la mano invisible de un extraño azulejo incrustado sobre la atmósfera. La grabadora esta puesta, se me ha olvidado apagarla. Cuanto agradezco vivir siempre en las nubes. El tramoyista se levanta y me susurra al oído, porque él no olvida lo mismo que yo. La bailarina y su amigo imaginario se preparan para bailar un cosquilleo. “Todos saben que esta loca, pero como baila tan bien…”. Me doy la vuelta y frunzo el ceño, que es lo mismo que decir shhh. Un dedo le ha llegado a la costilla, se ha echado a reír y se le ha corrido la pintura. El tramoyista se levanta como exasperado para buscar un algodón. Se que tengo uno en alguna parte. Y antes de hundir la mano siento la suavidad de la pequeña nubecita. Escucho gracias y digo de nada. Se me ha olvidado que estoy sola, digo sola, la bailarina y nuestra locura imaginaria tan gentil y cortes que no tiene miedo ni celos de bailar siempre en la oscuridad.

viernes, mayo 05, 2006

corredores


Me atormenta el apellido de la muerte...
media tarde, cepillos en el corredor
corriendo como chiquillos:
todos tenemos un secreto
incluso los cepillos,
incluso el corredor.

miércoles, marzo 29, 2006

esto no es tauromaquia


Temblor de mi causa dormida,
A veces sí, a veces no sé, a veces, tantas veces el infinito.
Tantas que me gotea el temperamento por miedo que me acabe la pasión
Mirar hacia arriba, por debajo de los árboles, tintinear y reír
Que toda hoja tiene el pudor y silencio de una falda ensimismada.
Campanas debajo tuyo, mío encima, tu toro, rumiando este lanzazo dorado, acogiendo todo sin sudor.
Tanto, tanto, primera palabra en el tango
Demasiado tiempo
Demasiado intenso,
Demasiado demasiado y siempre un insoportable gotear,
Para derramarlo todo
Todito tuyo, todito mío
Gotita a gota,
De esta fineza a este grosor
Y que todo sea grotesco, burdo y Extraordinario…
¡Carajo!
poder decir eso
Extraordinario extraordinario
Ya no a media voz en un susurro de acrílico
Sino gritando, aquí, debajo de tu hoja
De tu casa, de tu
Espera
De tu arte
Extraordinario extraordinario
sin jamás una gota de pudor.... ni sangre
y que ridicula lágrima

jueves, marzo 09, 2006

negativo y cliché

"no es nada"... y es que en realidad no puedes decir "es demasiado". La sangre en la cara y el corazón extraviado en algún lugar de los ojos. Decir, "no es nada" igual que contemplar la vida entera desde la redondez rutinaria del absurdo. Claro, es absurdo ahora, es absurdo porque no te acuerdas cuando empezaste, porque no te acuerdas del gesto enano que hace que todo tenga sentido y finalmente no sea un absurdo. Después alguien, puede ser un ortopédico arrinconado en un jardín, diciendo con piernas de madera en la mano "no es nada", el que te genere, demasiado tarde -porque a todos nos encanta la tragedia del "es demasido tarde"-, la visión de un flashback, del flashback que le da sentido por medio segundo a una larga cadena de absurdidades. Y es claro porque ahora sí y antes no: no has estado acostumprada a ver ortopedicos graciosos, haciendo gestos energicos de "no es nada", con piernas de sintética o natural procedencia, en el medio de un jardín de florecillas, pajarillos y demás "illos" para adornar. Antes de terminar de reirte y sorprenderte ya tienes un gesto melancolico haciendo caer tu boca, cambiar la estatura, bajar los brazos, sopesar el tiempo, entender en el resonar de una frase, la presencia de otra más antigua en una connotación que jamás habías contemplado.
Y dices -ahora para ti misma-, "no es nada" y bueno, sabes ya que puedes largarte a llorar por ser tan gilipollas y entender siempre todo cuando ya es.... sí, demasiado tarde.




Imagen de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero6/millan3.htm

jueves, enero 19, 2006

aparición



¿Qué canción dura tanto que alcances a tararearla hasta el final de esta escalera?
Los peldaños han cambiado, han trocado en materiales inadmisibles a cualquier peso corporal. Antes de hundir el pie entre una masa de flores mientras aún sigues descendiendo, te preguntas con miedo en la boca ¿que canción durará para este descenso? Luego vienen los marfiles y el sonido dispar de un pie desnudo (pues tu zapato ha quedado incrustado en un pétalo) y un taco robado a las agujas de un cementerio para bailarines de tango.
Vistes con el adorno de los mundos. Ninguna percepción ha avasallado tanto como esta fauce de león hecha de diamantes gigantescos y la posibilidad de perder una pierna , una cruz, una ferocidad... o recuperar la fuerza o la volatilidad de los órganos. Siempre el último peldaño eres tú -la situación imperecedera de todo lo que habita tu cuerpo- el retorno a un principio sin más causas, sin más efectos.
El último peldaño es tu cuerpo hecho la materialidad de todas tus obsesiones.

martes, diciembre 20, 2005

el bosquejo de la espatula (inicio)


El primer trazo de blanco lo pensé en el espejo mirando a Glenn Close haciendo exactamente lo opuesto: sacándose el maquillaje para dejar paso a las lágrimas.
El resto venía como una cobertura de imágenes que recordaba sobre lo que habría de hacer más tarde. Vestirme espectacular. Un payaso sonriendo con cascabeles en las mangas, para que cada sorbo de ron tuviera un tintineo. Y mi risa, bueno, los dientes amarillos y el cigarro, botando el humo para confundirme en la pintura, en mi rostro espatulado.

Humo y pintura.

El espejo que me conseguí, con sus soquetes adheridos, sólo tenía dos que funcionaban, uno en cada esquina, marcando la sombra hacia abajo, hacia mi pecho oscuro, concho de vino por el traje de jirones, de tamboriles antiguos y un pequeño laúd que hacía sonar desafinado cada cierto rato. Pedro marioneta me miraba tendido como un senador romano bebiendo y comiendo uvas, el entrecejo terriblemente pronunciado, sombreado por los ángulos de su materialidad de papel maché, me corregía intransigente, me pensaba triste para la noche toda entera que aguardaba en los verdes anteriores, mucho neón, mucho crispado joven a punto de salir y buscar dormir como una tumba inamovible cerca de tu espalda. Pero esta noche no, esta noche nadie te bucearía las piernas, esta noche harías el ridículo, serías el ridículo, otro tipo de doncella despierta más allá de las 4 de la mañana.

La risa escondida como ola movediza detrás del dibujo de un océano.

Me levanto despierta sonando tintineos y clics, un sorbo de veneno para ser una víctima y aproximarme a todos los aplausos como esfinge de vergüenza a punto de morir.

Pedro marioneta distendiendo sus presagios, toma su sombrero y antes que caiga la hora, sacude su penacho y me saluda con una reverencia resquebrajada. Yo, envenenada ya, y llena de tributos, cojo el pequeño teléfono de alambre y escucho el tonar de la línea.

-Esperenme despiertos... llego en 15 minutos más.

miércoles, noviembre 30, 2005

araña primera

La primera vez que tuve, la primera vez que soñé... vi un beso deshojado en la alfombra, desdibujando los témpanos que colgaban de mi piel... simepre los témpanos luchando con la braza.
te adore en silencio y fuiste un paje cantando a media tanda abrazada a todos tus juglares. Borrachos ellos servían un vino distante, fundido con oro y metal de tu boca... prendías velas para no ensordecerte y yo acechaba como un enano a medio filo entre la ruina y la victoria... que si te robé algún beso fue a preludio de otra boca y lanzadas alucinantes de humo que cargar a cuentas para no pagar de inmediato... que si te bese de atolondrada fue para dejar notas de ridículo en una bota de tu amante... ahora ido... yaciente debajo de otra nieve, alguien al que también amé, siempre de otra manera y marcada por un tierno pedazo de traición, algo propio de la adolescencia, eso que dolió porque su nombre lo anunciaba...
Me metía en una sábana para hacer de mis sueños una libélula atrapada... socorriendo un suspiro, transitando la calle avasallada por los rostros, cada quien con sus sutilezas... siempre la mía, surcida con arañas amigas, arañas arcanas aristocraticamente saladas y serenas en su devenir. Tú, mi araña primera, fuiste el primer vampiro que no quise desechar, a pesar de la hora, a pesar del sueño, a pesar de la ruina... tú mi araña mi primera, mi amada araña primera.

martes, noviembre 22, 2005

locura que yo adoro

estoy encima de un arbol, de un pino, porque ellos siempre te invitan a subir, y en una ducha de camping canto a todo pulmon la canción de he-man con nuevas variaciones en la letra... además de eso la gente me disculpa por colgarme en disertaciones muy antiguas, debajo de los bancos porque me creo rambo... estoy en la selva o en un gigante o baboseando por alguien, inlúcida, nunca he sabido disculparme sin sentir que voy a llorar, que si no, no es disculpa y sólo estoy conteniendo el huracán... me bajo del árbol y me dicen que me vieron, con un libro a punto de caer, a dos centímetros de un carro que pasaba... me salgo de la ducha y un gupo de señoras muy divertidas me aplauden con efusión... me duermo los ojos y ya no paro de soñar que estado durmiendo entremedio de las dos esferas, la mayor parte de mi vida.

miércoles, noviembre 16, 2005

vente


Una vez soñé que el desierto tenía alas y dos ojos que rompían las olas, más allá en cualquier otro horizonte. Lo soñé porque había perdido un sentido total para todo, porque en realidad había dejado de haber un todo... sólo partículas, las comisuras de una boa jadeante en mi oído y el hielo candente que me representaba cualquier ídolo hecho de piedra.

Soñé que tenía trenzas que jugaban a ser peces, a transitar sobre el agua como si fueran de fiebre, cuando mi amantes se habían extendido a otro eclipse de la tierra, a cubrir otro sol, yo, no, sé, y mi duda candente, siempre debajo de sus pies... no podía aún dejar de acariciarlas para hacer de algo bello el olvido... escribí mal y me hice de ciervos y pedazos de gusanos al fondo de una botella azul, en un habitación-puerta... para siempre tener el descreimiento que la mala escritura me llevaría a tener buenos críticos... alguien vino a mí y me roció de versos el pecho... nada ya tenía que decir, mientras otra mujer pensaba que había que escoger del ángel la caída, nada tenía que decir, porque me hacía de los pedazos que de ella vertía.

Aquí a veces me toca hacerlo mal, decir mal, escribir mal para esperar a los buenos críticos, aunque no lleguen, aunque cuando me lean se les congelen las manos, aunque se les congelen los ojos hacia otro lugar... aún así, yo sueño con tiempos feroces, me develo a mi misma en mi ausencia y en mi mediocridad... ¿quién me cuenta que esta mal?, y ¿por qué esta mal? Yo se de mi propia voz, la tengo instalada en el pecho.... que hay de ti que te escondes aún en esos discos grabados para recordarte... dime lo que piensas para yo poder seguir un trozo de futuro, hecho de tantos males para recordar, mantener el aterrizaje de que siempre he sido esto, lo que todos somos, pedazos de todo... nada absoluto, siempre una posibilidad.